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El Caribe de Costa Rica: Tortuguero, Cahuita y Puerto Viejo

El Caribe de Costa Rica es otro país dentro del país. Al cruzar hacia esta costa cambia el ritmo, la música, la comida y hasta el color del mar. Aquí la cultura afrocaribeña se respira en cada rincón, la selva llega hasta la playa y lugares como Tortuguero, Cahuita y Puerto Viejo ofrecen una Costa Rica más relajada, auténtica y menos recorrida. Muchos viajeros llegan al país pensando solo en el Pacífico y descubren que el Caribe les roba el corazón. Si busca una cara distinta y profundamente genuina de Costa Rica, esta guía es para usted.

Un Caribe con identidad propia

La costa caribeña tiene una historia y una personalidad muy distintas al resto del país. La influencia de las comunidades afrocaribeñas —muchas con raíces jamaicanas— y de los pueblos indígenas Bribri y Cabécar ha dado forma a una cultura única, con su propio idioma cotidiano (el criollo caribeño), su música y su cocina. El resultado es una región donde la vida transcurre a un ritmo más pausado, con hamacas, bicicletas y el reggae de fondo. No es la Costa Rica de las postales más típicas, y precisamente por eso enamora.

Playa de arena en Cahuita, en el Caribe de Costa Rica

Tortuguero: canales y tortugas

Al norte, Tortuguero es un laberinto de canales navegables que solo se alcanza en bote o avioneta, lo que le da un aire remoto y salvaje que ya no es fácil de encontrar. A menudo se le llama la “Amazonía de Costa Rica”, y con razón: se recorre navegando despacio entre la vegetación, descubriendo caimanes, monos, aves de colores, ranas y perezosos escondidos en las ramas.

Pero Tortuguero es célebre sobre todo por sus tortugas marinas. En temporada, sus playas se convierten en uno de los escenarios de anidación más importantes del Caribe, cuando las tortugas verdes suben de noche a desovar. Presenciarlo, siempre con guías autorizados y respetando estrictamente a los animales, es una experiencia que emociona profundamente. Las fechas varían según la especie, así que conviene planificar el viaje teniendo en cuenta la temporada.

Paseo en bote por los canales de Tortuguero

Cahuita: pueblo, parque y playa

Más al sur, Cahuita combina un pueblo tranquilo y sin prisas con uno de los parques nacionales más bonitos del país. Aquí la selva se asoma literalmente al mar: su sendero costero, plano y accesible, permite caminar durante horas viendo monos, perezosos, mapaches y aves, con la playa siempre al lado. Es uno de los mejores lugares del Caribe para observar fauna por su cuenta o con un guía, que le ayudará a detectar lo que a simple vista pasa desapercibido.

Frente a la costa, Cahuita protege además un arrecife de coral, uno de los pocos del país, ideal para hacer esnórquel en aguas tranquilas. Y sus playas, de arena clara y palmeras inclinadas sobre el mar, son exactamente esa imagen de Caribe con la que uno sueña.

Playa Negra, de arena oscura volcánica, en el Caribe Sur

Puerto Viejo y el Caribe Sur

Puerto Viejo de Talamanca es el corazón vibrante del Caribe Sur: un pueblo relajado y bohemio, con playas de postal, cafés, sodas y un ambiente inconfundible. Es la base perfecta para explorar la zona a golpe de bicicleta, la forma más habitual —y más agradable— de moverse por aquí.

Desde Puerto Viejo, una carretera costera va enlazando algunas de las mejores playas del país. Playa Negra sorprende con su arena oscura de origen volcánico; Punta Uva es una sucesión de calas turquesas ideales para nadar o salir en kayak entre manglares; y más al sur, el Refugio de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo protege selva, arrecife y playas casi vírgenes. Es una zona para tomarse con calma, playa a playa.

Kayak entre las aguas turquesas de Punta Uva

Gastronomía afrocaribeña

Comer en el Caribe es una experiencia en sí misma, y muy distinta al resto del país. La cocina afrocaribeña usa la leche de coco como ingrediente estrella: no deje de probar el rice and beans cocinado en coco, el pollo caribeño o un buen rondón, un guiso de pescado, coco y tubérculos que resume el sabor de la región. Los sabores, especiados y aromáticos, cuentan por sí solos la historia de esta costa.

Ambiente y costa de Puerto Viejo, en el Caribe Sur

Fauna del Caribe

La humedad y la selva densa hacen del Caribe un paraíso para la fauna. Los perezosos son especialmente frecuentes, hasta el punto de que la zona alberga centros de rescate dedicados a ellos. A esto se suman monos aulladores y carablanca, ranas de colores, tucanes y una enorme variedad de aves. Recorrer un sendero aquí es casi garantía de encuentros memorables.

Perezoso, uno de los grandes protagonistas de la selva caribeña

El clima del Caribe

El Caribe tiene su propio patrón de lluvias, distinto al del Pacífico, y esto es clave al planificar. Curiosamente, algunos de sus mejores meses —con más días soleados— no coinciden con la temporada seca del resto del país, sino que suelen darse hacia septiembre y octubre, justo cuando el Pacífico está más lluvioso. Eso convierte al Caribe en un comodín valiosísimo según sus fechas de viaje. Consúltenos y le diremos qué esperar según cuándo viaje; también le ayudará nuestra guía sobre la mejor época para visitar Costa Rica.

Cómo llegar y cuántos días

El Caribe pide algo más de tiempo, porque merece disfrutarse sin prisa. Tortuguero suele visitarse como una escapada de dos noches (se llega en bote tras un trayecto por carretera, o en avioneta). El Caribe Sur —Cahuita y Puerto Viejo— funciona muy bien como una extensión relajada de dos o tres noches, fácil de combinar con el resto del país. Vea cómo organizar los desplazamientos en nuestra guía de cómo moverse por Costa Rica, y cómo encajar los días en el itinerario.

¿Vale la pena el Caribe?

Rotundamente sí, sobre todo si busca autenticidad, naturaleza y un ritmo más tranquilo. No es la zona más rápida de recorrer, pero recompensa con una Costa Rica diferente, culturalmente rica y llena de vida. Si viaja en los meses adecuados, es una joya que pocos visitantes primerizos incluyen y casi todos acaban recordando como uno de los momentos favoritos del viaje.

¿Descubrimos juntos el Caribe? Solicite su itinerario personalizado sin compromiso y lo integramos en su viaje a su medida.

Ver Ballenas en Costa Rica: Dónde y Cuándo

Ver una ballena jorobada emerger del mar es una de esas experiencias que se recuerdan toda la vida. Y Costa Rica es uno de los mejores lugares del planeta para vivirla: en el Pacífico Sur, frente a Uvita y el Parque Nacional Marino Ballena, estas gigantes se acercan cada año a aguas cálidas para reproducirse y criar. Aquí le contamos cuándo y cómo verlas, qué esperar de la experiencia y por qué merece tanto la pena.

Salida de avistamiento de ballenas frente a Uvita

Un fenómeno único

Costa Rica tiene el privilegio de recibir ballenas jorobadas procedentes de dos hemisferios en distintas épocas del año, lo que amplía notablemente la temporada de avistamiento respecto a otros destinos. Las jorobadas viajan miles de kilómetros hasta estas aguas tranquilas y templadas, ideales para dar a luz y cuidar a sus crías durante las primeras semanas de vida. Verlas aquí es asomarse a uno de los grandes viajes de la naturaleza.

Cuándo verlas

Hay dos grandes temporadas de avistamiento a lo largo del año, correspondientes a las poblaciones del norte y del sur. En términos generales, los meses en torno a la segunda mitad del año —especialmente entre finales de julio y octubre— suelen ofrecer una de las mejores ventanas, con gran actividad. Aun así, las fechas varían y conviene consultarlas al planificar; nosotros le ayudamos a encajar su viaje con la mejor temporada.

Avistamiento de ballenas en el Parque Nacional Marino Ballena

Uvita y el Parque Nacional Marino Ballena

El epicentro es Uvita, hogar del célebre “Whale”s Tail” o Cola de Ballena: una formación de arena con esa forma inconfundible que aparece con la marea baja, todo un símbolo de la zona y una preciosa casualidad de la naturaleza. El parque marino protege este ecosistema y es el punto de partida de las salidas en barco para avistar no solo ballenas, sino también delfines, tortugas y aves marinas.

Playa de Uvita y su famosa Cola de Ballena, en el Pacífico Sur

Cómo es la experiencia

Las salidas se hacen en embarcación con guías conocedores de la zona, que saben dónde y cómo buscar respetando siempre a los animales y las distancias adecuadas. Ver a una ballena saltar, golpear el agua con su aleta o a una madre nadando junto a su cría es profundamente emocionante, un momento de silencio y asombro compartido a bordo. Suelen durar varias horas e incluir otras especies marinas por el camino.

Más allá de las ballenas

El Pacífico Sur es una de las regiones más verdes y menos concurridas del país, ideal para combinar el avistamiento con naturaleza y tranquilidad. Cerca están el Parque Nacional Corcovado —uno de los lugares con más biodiversidad del planeta— y cataratas, manglares y playas casi solitarias. Es una zona que recompensa a quien busca autenticidad lejos de las rutas más transitadas.

Cómo incluirlo en su viaje

El Pacífico Sur combina bien con Manuel Antonio o como extensión de una ruta clásica. Si dispone de tiempo, añadir Uvita en temporada de ballenas es una joya. Vea nuestra guía de la mejor época para visitar Costa Rica para afinar las fechas y la de cómo moverse para la logística.

¿Quiere ver ballenas? Lo planificamos en la mejor temporada para usted.

Cómo Moverse por Costa Rica: Guía de Transporte

Costa Rica es más pequeña de lo que parece en el mapa, pero se recorre más despacio de lo que uno imagina. Las distancias engañan: carreteras de montaña con curvas, algún tramo sin asfaltar y cruces de río hacen que los tiempos de viaje sean mayores de lo esperado. La buena noticia es que hay varias formas de moverse, y elegir bien la combinación es la clave para aprovechar cada día en lugar de pasarlo en la carretera. Aquí le explicamos todas las opciones, con sus ventajas y sus inconvenientes, para que decida con criterio.

Traslados privados con conductor

Es la opción más cómoda y la que más eligen nuestros viajeros. Un conductor local le recoge en su alojamiento y le lleva puerta a puerta al siguiente, sin que usted tenga que preocuparse por rutas, señalización ni aparcamiento. Viaja a su ritmo, con paradas cuando le apetece, y en un vehículo pensado para el terreno.

Además, muchos trayectos se convierten en parte de la experiencia: se puede parar en un mirador, un puente sobre un río, un puesto de fruta o un pequeño cafetal por el camino. Y hay un valor difícil de medir: el conductor suele conocer la zona y responde cualquier duda. Si valora la tranquilidad y aprovechar el tiempo, el traslado privado es difícil de superar.

Vuelos internos

Para trayectos largos —por ejemplo, de San José a la península de Osa, a Tortuguero o al Caribe Sur— los vuelos internos ahorran horas de carretera. Son avionetas pequeñas que conectan las principales zonas turísticas en cuestión de minutos, y además regalan vistas aéreas espectaculares del país.

Cuestan más que ir por tierra y llevan equipaje limitado, pero cuando el tiempo es corto y la distancia grande, pueden ser la mejor inversión del viaje: convierten media jornada de coche en un vuelo de media hora que además se disfruta.

La naturaleza que se disfruta cuando no se pierde el día en la carretera

Alquiler de coche

Alquilar un coche da independencia y es una opción popular para quienes disfrutan conduciendo y quieren explorar a su aire. Conviene tener en cuenta un par de cosas: para muchas zonas rurales se recomienda un 4×4, las distancias llevan más tiempo del que sugiere el mapa, y no es aconsejable conducir de noche por la iluminación limitada y la posibilidad de encontrar animales o baches.

Si opta por esta vía, descargue mapas sin conexión, planifique los trayectos con margen y evite las prisas. Es una forma estupenda de vivir el país para el viajero independiente, siempre que se asuma que aquí se conduce con calma.

Shuttles compartidos

Los shuttles son furgonetas que hacen rutas fijas entre destinos turísticos populares, con horarios establecidos y un precio por asiento. Son una solución intermedia: más económicos que el traslado privado y más cómodos que el transporte público, aunque con menos flexibilidad de horarios y alguna parada adicional para recoger a otros pasajeros. Funcionan muy bien para rutas habituales como San José–La Fortuna o Monteverde–Manuel Antonio.

Transporte público

Costa Rica cuenta con una red de autobuses amplia y muy económica que conecta prácticamente todo el país. Es la opción favorita de quien viaja con mucho tiempo y poco presupuesto, y una forma auténtica de ver la vida local. A cambio, exige paciencia: los horarios no siempre son directos, los trayectos son más largos y hay que manejarse con las conexiones. Para un viaje de vacaciones con días contados, suele compensar más ganar tiempo con otras opciones.

Botes y trayectos mixtos

Algunos de los recorridos más bonitos combinan tierra y agua. El clásico “jeep–bote–jeep” entre La Fortuna y Monteverde cruza el lago Arenal y ahorra tiempo respecto a rodear por carretera. Y para llegar a lugares como Tortuguero, el bote no es una opción: es la forma de llegar, navegando entre canales llenos de vida. Estos trayectos son transporte y experiencia a la vez.

Trayecto en bote hacia destinos como Tortuguero

Nuestra recomendación: combinar

Rara vez una sola opción es la mejor para todo el viaje. Lo ideal suele ser combinar: un vuelo interno para salvar una distancia larga, traslados privados para los tramos con más curvas, y quizá un bote donde el paisaje lo merezca. Como conocemos los tiempos reales de cada ruta —no los que promete un mapa—, armamos la logística para que usted pase más tiempo disfrutando y menos pendiente del camino.

Si aún está definiendo su viaje, le vendrá bien saber qué define el presupuesto y si es seguro viajar a Costa Rica.

En resumen

Moverse por Costa Rica es sencillo cuando se planifica con conocimiento del terreno. Entre traslados privados, vuelos internos, alquiler, shuttles, autobuses y botes, siempre hay una combinación que encaja con su ritmo y su presupuesto. La clave está en no subestimar los tiempos y en elegir cada tramo con criterio. Nosotros lo diseñamos por usted.

¿Le ayudamos con la logística? Solicite su itinerario personalizado sin compromiso y nos encargamos de que llegue a cada destino sin complicaciones.

Chestnut-mandibled toucan perched in Costa Rica

Viajar a Costa Rica con Niños: Guía para Familias

Costa Rica es uno de los mejores destinos del mundo para viajar en familia, y no es casualidad. Es un país seguro y amable, con distancias manejables, naturaleza que fascina a los niños y una cultura que adora a la familia. Ver un perezoso moverse despacio entre las ramas o un tucán de colores imposibles convierte cualquier caminata en una aventura para los más pequeños. Aquí le contamos cómo preparar un viaje que disfruten todos, de los abuelos a los niños.

Perezoso, un clásico que encanta a los pequeños

Por qué funciona tan bien con niños

La fauna es la gran protagonista, y para un niño ver animales en libertad es pura magia: monos que saltan entre los árboles, perezosos, ranas de colores, mariposas enormes, tortugas. Además, muchas actividades se adaptan a distintas edades y ritmos, y los costarricenses reciben a las familias con una calidez que se nota desde el primer momento. Es un destino que educa mientras entretiene: los niños vuelven a casa hablando de la naturaleza.

Monos, siempre uno de los grandes favoritos de los niños

Actividades ideales en familia

Los puentes colgantes son perfectos: emocionantes pero tranquilos, y aptos para casi todas las edades. Las caminatas cortas por parques nacionales con un guía que sepa captar la atención de los niños suelen ser un éxito, sobre todo cuando aparecen los animales. En la costa, las playas de aguas calmadas, un paseo en catamarán, el kayak suave o buscar fauna en un tour en bote completan un viaje variado y lleno de descubrimientos. Un día de aguas termales, con sus piscinas, también suele encantar.

Playas tranquilas, ideales para familias

Consejos prácticos

Con niños, menos es más: conviene no encadenar demasiados destinos y dejar tiempo para descansar y para la piscina, que también es parte de las vacaciones. Los trayectos por carretera pueden ser largos y con curvas, así que un traslado privado ayuda mucho —se viaja con sillitas, paradas cuando hace falta y sin estrés—. Y elegir alojamientos con zonas para que los niños se muevan, o con habitaciones familiares, marca la diferencia.

Pequeña tortuga marina, un encuentro inolvidable para los niños

Salud y seguridad

Costa Rica es un destino tranquilo para las familias, con buena atención médica en las zonas turísticas. Como en cualquier viaje, conviene llevar protección solar, repelente, gorra y un botiquín básico, e hidratarse bien, sobre todo con el calor tropical. El sol del mediodía es fuerte, así que planificar las actividades para la mañana y dejar las horas centrales para la piscina o la sombra funciona muy bien con niños. Si quiere más detalle, le será útil nuestra guía sobre si es seguro viajar a Costa Rica.

La edad ideal

No hay una única edad buena: hemos organizado viajes maravillosos con niños pequeños y con adolescentes. Con los más pequeños conviene un ritmo relajado y actividades cortas; con los mayores se abren las puertas a la aventura, como el rafting suave o el canopy. La clave está en ajustar el ritmo y las actividades a la familia. Cuéntenos las edades y los intereses de sus hijos y diseñamos una ruta pensada para ellos.

Viajemos en familia. Cuéntenos cómo es la suya y lo adaptamos a su edad y a su ritmo.

Manuel Antonio: Guía del Parque y sus Playas

Pocos lugares reúnen tanto en tan poco espacio como Manuel Antonio. Aquí, uno de los parques nacionales más queridos de Costa Rica llega literalmente hasta el mar: senderos entre la selva donde asoman monos y perezosos desembocan en playas de arena blanca y aguas cálidas. Es accesible, variado y perfecto para cerrar un viaje con una mezcla de naturaleza y descanso. Le contamos qué esperar y cómo aprovecharlo.

Playas e islas de Manuel Antonio

El Parque Nacional Manuel Antonio

Aunque es uno de los parques más pequeños del país, su concentración de fauna es asombrosa. Recorrer sus senderos bien cuidados, con un guía atento y su telescopio, permite ver monos capuchinos y aulladores, perezosos, iguanas, mapaches y multitud de aves en cuestión de horas. Los senderos terminan en calas de postal donde puede darse un baño rodeado de selva. Conviene llegar temprano, sobre todo en temporada alta, y recordar que el parque cierra un día a la semana, así que merece la pena planificar la visita.

Mono en la selva de Manuel Antonio

Las playas

Las playas dentro y alrededor del parque están entre las más bonitas del Pacífico central: arena clara, palmeras y un mar templado ideal para nadar. Playa Manuel Antonio y Playa Espadilla Sur, dentro del parque, son especialmente tranquilas. Fuera del parque, la zona ofrece más opciones de costa para todos los gustos, desde tramos apacibles hasta puntos con más ambiente y buenos atardeceres.

Vida y tours más allá del parque

Manuel Antonio no es solo parque y playa. Desde aquí se pueden hacer salidas en catamarán por la costa —con opciones de esnórquel y, en temporada, avistamiento de delfines—, además de kayak, paddle surf, tours de manglar y excursiones de fauna. Es una base cómoda con una gran oferta de restaurantes con vistas y alojamiento para todos los niveles, desde lo sencillo hasta lo más exclusivo.

Tour en catamarán por la costa del Pacífico central

Un consejo sobre la fauna

La cercanía de los animales es parte del encanto, pero conviene recordar no alimentarlos y guardar bien la comida: los monos y los mapaches son hábiles, curiosos y muy rápidos. Disfrutar de la fauna desde el respeto hace la experiencia mejor para todos, también para ellos, y ayuda a conservar el comportamiento natural de los animales.

Perezoso descansando entre los árboles

Cuándo y cómo ir

Manuel Antonio funciona muy bien como broche final del viaje, tras la montaña y el volcán, cuando apetece bajar el ritmo. Dos o tres noches permiten combinar parque, playa y algún tour sin prisa. Está bien conectado por carretera y por vuelos internos; vea opciones en nuestra guía de cómo moverse por Costa Rica y cómo encaja en el itinerario de 10 días.

¿Lo incluimos en su ruta? Cuéntenos qué le apetece y lo diseñamos a su medida.

¿Cuánto Cuesta un Viaje a Costa Rica? Qué Define su Presupuesto

Es la pregunta que todo el mundo hace al empezar a planear, y la respuesta honesta es: depende, y mucho. Dos personas pueden pasar dos semanas en Costa Rica y una gastar varias veces más que la otra, disfrutando ambas de un viaje maravilloso. En lugar de darle una cifra única que no le serviría, en esta guía le explicamos qué factores mueven de verdad el presupuesto, para que usted decida dónde invertir y dónde ahorrar.

1. La temporada en que viaja

La época del año es uno de los factores que más pesan. La temporada seca (aproximadamente de diciembre a abril) coincide con la mayor demanda: los alojamientos suben de precio y se llenan antes, y las fechas de Navidad, Año Nuevo y Semana Santa son las más caras del año. La temporada verde (mayo a noviembre) suele ofrecer mejores tarifas, naturaleza exuberante y menos gente, a cambio de lluvias por la tarde. Si tiene flexibilidad, viajar en los meses “hombro” —al principio o al final de la temporada seca— suele dar un buen equilibrio entre clima y precio. Lo vemos en detalle en nuestra guía de la mejor época para visitar Costa Rica.

Vista aérea de la costa del Pacífico de Costa Rica

2. El tipo de alojamiento

Aquí es donde el abanico es más amplio. Costa Rica ofrece desde hostales y hoteles sencillos hasta eco-lodges boutique y complejos de lujo con vistas al volcán o al mar. El mismo destino puede alojarle de forma modesta o espectacular; la diferencia de precio entre una y otra opción es enorme. Elegir bien el nivel de alojamiento —y mezclarlo según la zona, invirtiendo más donde la ubicación o las vistas lo merecen— es una de las decisiones que más define su presupuesto total.

3. Cómo se desplaza por el país

El transporte es otro factor clave. Las opciones principales son el traslado privado con conductor, los vuelos internos entre regiones, el alquiler de coche y los shuttles compartidos. Cada uno tiene su lógica: los vuelos internos ahorran tiempo en trayectos largos, el traslado privado ofrece comodidad puerta a puerta, y el alquiler da independencia (aunque conviene sumar el seguro, la gasolina y, a menudo, un 4×4). La combinación adecuada depende de su ruta y su ritmo, y afecta bastante al total.

4. Las actividades y los tours guiados

Las experiencias son el corazón del viaje, y también un factor de coste flexible. Caminar por su cuenta por un sendero cuesta poco; un tour privado con guía naturalista para observar fauna, un canopy, un avistamiento de ballenas o una excursión en catamarán tienen un precio mayor, pero aportan un valor difícil de igualar. Un buen guía le hace ver un quetzal o una rana de ojos rojos que usted jamás encontraría solo. Merece la pena elegir con cuidado cuáles reservar en privado y cuáles compartir.

Rana de ojos rojos, símbolo de la fauna de Costa Rica

5. La duración y el ritmo del viaje

Parece obvio que más días cuestan más, pero el ritmo importa tanto como la cantidad. Cambiar de alojamiento cada noche implica más traslados y más gasto; quedarse varias noches en cada base suele salir más rentable y, además, se disfruta más. Si quiere afinar cuántos días dedicar, le ayudará nuestra guía sobre cuántos días necesita en Costa Rica.

6. Comidas y pequeños extras

Comer en Costa Rica puede ser muy económico si opta por las sodas (restaurantes locales, con el clásico “casado” a buen precio) o más elevado en restaurantes de hotel y de autor. A esto se suman las propinas, las entradas a los parques nacionales —que tienen una tarifa para extranjeros— y algún capricho. No son las partidas que definen el viaje, pero conviene tenerlas en cuenta al calcular el total.

7. Impuestos, propinas y detalles a recordar

Un par de detalles que a veces sorprenden: en muchos restaurantes se añade un impuesto de ventas y un cargo por servicio a la cuenta, así que la propina ya suele estar incluida. Las tarjetas se aceptan en la mayoría de sitios, pero conviene llevar algo de efectivo en colones para las zonas rurales, los pequeños comercios y las propinas a guías y conductores, que siempre se agradecen.

Cómo aprovechar al máximo su presupuesto

La mejor forma de cuidar el presupuesto no es recortar en todo, sino invertir bien: acertar con las zonas, evitar traslados innecesarios, elegir el alojamiento correcto para cada tramo y reservar las actividades que de verdad valen la pena. Ahí es donde un operador local marca la diferencia. Diseñamos el itinerario para que cada colón rinda, sin sorpresas y sin pagar de más por logística mal planificada.

¿Prepara su viaje? También le será útil saber si es seguro viajar a Costa Rica.

En resumen

No existe un precio único para Costa Rica: existe su viaje, con las decisiones que usted tome sobre temporada, alojamiento, transporte y experiencias. Si nos cuenta cómo le gusta viajar y qué le ilusiona ver, le preparamos una propuesta a su medida y transparente, sin letra pequeña.

Demos el primer paso. Solicite su itinerario personalizado sin compromiso y le mostraremos qué se puede lograr con su presupuesto.

A Resplendent Quetzal perched in Costa Rica

Monteverde: Guía del Bosque Nuboso de Costa Rica

Monteverde es uno de esos lugares que se quedan grabados. A más de mil metros de altura, entre nubes que se enredan en los árboles, se extiende un bosque nuboso único: húmedo, verde, silencioso y lleno de vida. Es el reino del quetzal, de los colibríes y de una biodiversidad que ha hecho famosa a esta región en todo el mundo. Si busca la Costa Rica más mágica y natural, aquí la encontrará. En esta guía le contamos qué esperar, qué hacer y cómo aprovecharlo al máximo.

Puente entre el bosque nuboso de Monteverde

Qué es un bosque nuboso

A diferencia de la selva de tierras bajas, el bosque nuboso vive literalmente entre las nubes. A esta altura, la humedad constante cubre los árboles de musgo, helechos y orquídeas, creando un ecosistema de una riqueza extraordinaria donde cada rama es un pequeño jardín colgante. Caminar por sus senderos, con la neblina filtrándose entre las ramas y el canto de las aves de fondo, es una experiencia casi de otro mundo.

Esta biodiversidad no es casualidad: Monteverde protege una superficie considerable de bosque gracias a reservas privadas que llevan décadas dedicadas a la conservación, un modelo pionero en Costa Rica del que el país entero se siente orgulloso.

Los puentes colgantes

Recorrer Monteverde por sus puentes colgantes le lleva a la altura del dosel, donde ocurre buena parte de la vida del bosque. Es una forma tranquila y espectacular de apreciar la escala de los árboles y, con suerte, cruzarse con aves, monos y perezosos en su hábitat. Los senderos son en general accesibles y aptos para casi todas las edades, lo que hace de esta una de las actividades más recomendables para todo tipo de viajeros.

Puente de madera entre la vegetación del bosque nuboso

Canopy y tirolinas

Monteverde es también una de las cunas del canopy en Costa Rica. Aquí nacieron algunas de las primeras tirolinas del país, y hoy la zona ofrece circuitos para todos los gustos, desde los más suaves y panorámicos hasta líneas largas y rápidas que cruzan valles enteros por encima de las copas. Es adrenalina con una vista difícil de igualar.

Caminatas nocturnas

Cuando cae el sol, el bosque cambia de habitantes. Una caminata nocturna guiada revela ranas, insectos, perezosos y otros animales que solo salen de noche, un mundo que de día permanece oculto. Es una de las actividades favoritas de quienes visitan Monteverde, y una manera distinta de entender lo vivo que está este lugar.

Caminata guiada por el bosque nuboso de Monteverde

Un paraíso para observar aves

Monteverde es célebre entre los amantes de las aves. El quetzal resplandeciente —quizá el ave más buscada de América Central, con su larga cola verde iridiscente— habita estos bosques, junto a decenas de especies de colibríes, tucanes y el llamativo pájaro campana, cuyo canto metálico resuena entre los árboles. Un guía especializado multiplica las posibilidades de avistamiento y le enseñará a mirar el bosque con otros ojos.

Rana de ojos rojos, habitante del bosque húmedo

Más allá del bosque

La zona ofrece también experiencias que van más allá de los senderos: fincas de café donde se aprende el proceso de la semilla a la taza, mariposarios, jardines de colibríes y granjas donde ver cómo se produce el queso por el que Monteverde también es conocido. Son actividades ideales para completar el día o para cuando el clima invita a algo más tranquilo.

El clima y qué llevar

Por su altura, Monteverde es más fresco y húmedo que el resto del país, y la neblina forma parte de su encanto. Conviene llevar una capa de abrigo ligera, un impermeable y calzado con buen agarre. No es un destino de playa, sino de naturaleza en estado puro, y precisamente por eso ofrece un contraste maravilloso dentro de un mismo viaje.

Cómo encajarlo en su viaje

Monteverde combina de maravilla con Arenal: el trayecto entre ambos, a menudo con bote por el lago, es corto y precioso. Dos noches permiten disfrutar sin prisa de los senderos, una caminata nocturna y alguna experiencia extra. Vea cómo se integra en nuestro itinerario de 10 días, y para los traslados, nuestra guía de cómo moverse por Costa Rica.

¿Añadimos Monteverde a su ruta? Solicite su itinerario personalizado sin compromiso y lo preparamos a su medida.

Volcán Arenal y La Fortuna: Guía Completa

Si hay un lugar que resume el espíritu de Costa Rica, es Arenal. Su volcán de silueta perfecta domina una región donde la aventura y el descanso conviven de forma natural: por la mañana puede cruzar puentes colgantes entre la selva y por la tarde relajarse en aguas termales al pie del volcán. La Fortuna, el pueblo que sirve de base, es cómodo, acogedor y está preparado para el viajero. Aquí le contamos qué hace de Arenal una parada casi obligada y cómo aprovecharla al máximo.

Puentes colgantes en el Parque Nacional Volcán Arenal

El volcán y sus senderos

El Parque Nacional Volcán Arenal ofrece senderos que atraviesan antiguas coladas de lava y bosque tropical, con miradores hacia el cono. Son caminatas accesibles, ideales para todos los niveles, en las que un guía naturalista marca la diferencia: le ayudará a distinguir aves, ranas y quizá algún perezoso entre la vegetación. Ver el volcán despejado, con su cima asomando sobre la selva, es una de esas estampas que uno recuerda para siempre.

Sendero y puente colgante entre la selva de Arenal

Puentes colgantes y canopy

Una de las mejores formas de vivir la selva es desde arriba. Los recorridos de puentes colgantes le sitúan a la altura de las copas de los árboles, con vistas amplias del bosque y del volcán, y son aptos para casi todas las edades. Y para quien busca adrenalina, los circuitos de canopy (tirolinas) añaden emoción sin perder el contacto con la naturaleza.

Cataratas y aventura

La zona esconde además cascadas espectaculares, como la catarata de La Fortuna, a la que se baja por una escalera entre la selva para darse un baño refrescante en su poza. Y para los más activos, hay rafting en los ríos cercanos, cabalgatas, mountain bike y safaris flotantes por aguas tranquilas para observar fauna. Arenal es, sin duda, la capital de la aventura del país.

Caminata por los senderos del volcán Arenal

Aguas termales

El calor volcánico alimenta aguas termales naturales que van desde complejos con piscinas, toboganes y jardines hasta pozas más sencillas y silvestres, algunas gratuitas. Es el final de día perfecto tras una caminata: pocas cosas tan placenteras como un baño caliente con el murmullo de la selva alrededor y, con suerte, el volcán de fondo.

El lago Arenal y sus alrededores

A los pies del volcán se extiende el mayor lago del país. Además de sus vistas, es un punto de conexión: el clásico trayecto en bote hacia Monteverde lo cruza, ahorrando tiempo y regalando uno de los paisajes más bonitos de la ruta. La zona es también conocida por sus fincas de café y cacao, donde se puede aprender —y probar— todo el proceso.

Travesía en bote por el lago Arenal

Cuántos días dedicarle

Dos noches suelen bastar para combinar una actividad de aventura, una tarde de termas y algo de tiempo libre. Si le gusta la naturaleza y quiere ir sin prisa, una noche más se disfruta muchísimo. Arenal encaja de maravilla al principio de casi cualquier ruta; puede ver cómo se integra en nuestro itinerario de 10 días.

Cómo llegar

Desde San José, La Fortuna está a unas pocas horas por carretera. Muchos viajeros optan por un traslado privado para llegar cómodos y sin preocuparse por la ruta. Desde aquí se conecta fácilmente con Monteverde (a menudo en el trayecto jeep-bote-jeep) o con las playas del Pacífico.

¿Le incluimos Arenal en su viaje? Cuéntenos sus fechas y sus intereses y lo diseñamos a su medida.

¿Es Seguro Viajar a Costa Rica? Guía Honesta para Viajar Tranquilo

Es una de las primeras preguntas que nos hacen quienes planean su primer viaje a Costa Rica, y es completamente natural: uno quiere disfrutar, no preocuparse. La respuesta corta es sí, Costa Rica es un destino seguro y acogedor, y cada año lo recorren viajeros de todo el mundo sin mayores contratiempos. La respuesta larga, la que de verdad le sirve para preparar su viaje, tiene algunos matices que vale la pena conocer. En esta guía se los contamos con honestidad, sin exagerar ni restar importancia a nada.

Un país con una larga tradición de estabilidad

Costa Rica tiene una particularidad que dice mucho de su carácter: abolió su ejército en 1948 y desde entonces ha destinado esos recursos a la educación y la salud. Es una democracia estable, con instituciones sólidas y una población que vive del turismo y lo cuida con orgullo. El famoso «pura vida» no es solo un saludo; es una manera de tratar al visitante con amabilidad y calma. Todo esto crea un entorno en el que, por lo general, uno se siente bienvenido y a gusto desde el primer día.

La seguridad del día a día

Como en cualquier destino turístico del mundo —incluida cualquier gran ciudad europea o estadounidense— el punto a tener en cuenta es el hurto de oportunidad, no la violencia. Con unas cuantas precauciones sencillas, el riesgo es mínimo.

Guarde el pasaporte y el dinero que no vaya a usar en la caja fuerte del hotel. No deje objetos de valor a la vista dentro del coche, sobre todo en aparcamientos de playas y parques nacionales, donde los descuidos son más frecuentes. En la arena, lleve consigo lo justo y no pierda de vista sus pertenencias mientras se baña; un bolso resistente al agua ayuda. Y, como en todas partes, mantenga el móvil y la cámara cerca en zonas concurridas. Son gestos de sentido común que probablemente ya aplica en casa.

Estafas comunes y cómo evitarlas

Las estafas graves son poco habituales, pero conviene conocer las más típicas. Utilice siempre taxis oficiales (rojos, con el triángulo amarillo) o aplicaciones reconocidas, y confirme que el taxímetro (la “maría”) esté encendido. Saque dinero en cajeros de bancos, preferiblemente de día y en interiores. Y desconfíe de “guías” improvisados que se ofrecen en la calle: reservar las actividades a través de operadores establecidos evita sorpresas y garantiza estándares de seguridad.

En la carretera: el punto que más sorprende

Si algo llama la atención a quienes visitan Costa Rica por primera vez, no es la seguridad ciudadana, sino las carreteras. Muchas rutas son estrechas, con curvas de montaña, tramos sin asfaltar y señalización escasa. Conducir de noche es especialmente desaconsejable, porque la iluminación es limitada y pueden aparecer animales, ciclistas o baches sin previo aviso.

Esto no debe asustarle, pero sí conviene planificarlo. Por eso muchos de nuestros viajeros prefieren los traslados privados con conductor local: se evitan el estrés de manejar en terreno desconocido, aprovechan mejor el tiempo y viajan tranquilos mientras alguien que conoce el camino se encarga del resto.

La naturaleza: respeto, no miedo

La riqueza natural de Costa Rica es su mayor tesoro, y disfrutarla es perfectamente seguro cuando se hace con cabeza. En el mar, infórmese sobre las corrientes de resaca antes de bañarse y respete las banderas y avisos locales; algunas playas del Pacífico tienen oleaje fuerte y corrientes que conviene tomarse en serio. En la selva, no toque ni alimente a los animales y manténgase en los senderos.

La mejor herramienta de seguridad en la naturaleza es un buen guía. Un guía naturalista no solo le muestra fauna que usted jamás vería por su cuenta, sino que conoce el terreno, los horarios y las condiciones de cada lugar. Recorrer un parque nacional o hacer una caminata acompañado convierte una posible incertidumbre en una experiencia memorable.

La fauna se disfruta de forma segura respetando su espacio

Salud y agua

Costa Rica cuenta con una buena red de atención médica, y en las zonas turísticas hay clínicas privadas y farmacias bien surtidas. El agua del grifo es potable en gran parte del país, aunque en algunas zonas rurales muy remotas es preferible el agua embotellada; ante la duda, pregunte en su alojamiento. El sol tropical es intenso: protector solar, sombrero e hidratación son sus mejores aliados. Como para cualquier viaje internacional, le recomendamos contratar un seguro de viaje y consultar con su médico sobre vacunas o medicación según su situación personal.

Viajar solo o en pareja

Costa Rica es un destino habitual tanto para quienes viajan solos como para parejas y familias, y muchas viajeras lo describen como uno de los países más cómodos de la región. Las precauciones son las de cualquier viaje: evitar zonas poco transitadas de noche, avisar a alguien de sus planes y confiar en su instinto. El ambiente general es tranquilo y la gente, servicial.

Zonas y sentido común

Igual que ocurre en cualquier país, hay barrios de San José que es mejor no recorrer a pie de noche, mientras que las regiones turísticas —Arenal, Monteverde, Manuel Antonio, Guanacaste, el Pacífico Sur— están muy transitadas y acostumbradas a recibir visitantes. Con un itinerario bien pensado, pasará la mayor parte de su viaje en lugares pensados precisamente para el turismo.

Tour en catamarán, una actividad segura y muy popular

Por qué viajar con un operador local le da tranquilidad

Aquí es donde una empresa local marca la diferencia. Llevamos años organizando viajes por Costa Rica y conocemos el país de primera mano: qué alojamientos son de confianza, qué trayectos conviene hacer con conductor, qué actividades son adecuadas para familias con niños o para viajeros mayores, y a quién llamar si algo cambia sobre la marcha. Un itinerario bien diseñado no solo es más cómodo: también es más seguro, porque cada pieza encaja y usted nunca queda a la deriva.

Si quiere seguir preparando su viaje, estas guías le ayudarán: cuántos días necesita en Costa Rica y la mejor época para visitarla.

En resumen

Costa Rica es un destino seguro y profundamente hospitalario. Las precauciones que necesita son las de cualquier viajero sensato: cuidar sus objetos de valor, respetar el mar y la naturaleza, y planificar bien los traslados. Haga eso —o déjelo en manos de quienes lo hacen a diario— y podrá dedicarse a lo que de verdad importa: disfrutar de la pura vida.

¿Listo para empezar? Solicite su itinerario personalizado sin compromiso y le ayudaremos a diseñar un viaje a su medida, cómodo y seguro de principio a fin.

Costa Rica en 10 Días: Itinerario para tu Primer Viaje

Diez días es uno de los mejores plazos para conocer Costa Rica: alcanza para combinar volcán, bosque nuboso y playa sin correr, dejando tiempo para disfrutar de verdad cada lugar. Este itinerario es una propuesta orientativa —una de las muchas rutas posibles—, pensada para quien viaja por primera vez y quiere ver lo esencial con un ritmo cómodo. Lo adaptamos siempre a sus intereses, pero le servirá para hacerse una idea clara de cómo encajan las piezas y por qué este orden funciona tan bien.

Vista aérea del volcán Arenal rodeado de selva

Días 1–2: llegada y San José

La mayoría de viajes empiezan en el aeropuerto de San José. Según la hora de llegada, conviene pasar la primera noche cerca de la ciudad o en el campo de los alrededores para descansar del vuelo sin largos trayectos nada más aterrizar. Es un buen momento para adaptarse, cambiar algo de dinero y prepararse para la aventura. Si le sobra una mañana, el Valle Central ofrece volcanes como el Poás, cafetales y pueblos con encanto. Al día siguiente, ponemos rumbo al norte.

Días 3–4: Volcán Arenal y La Fortuna

Arenal es uno de los grandes iconos del país. Su cono perfecto preside una zona llena de vida: puentes colgantes entre la selva, cataratas, aguas termales naturales al pie del volcán y fauna por todas partes. Dos noches permiten combinar una caminata por los senderos con una tarde relajante en las termas, ese contraste tan típico de Costa Rica entre aventura y descanso. Para quien busca adrenalina, hay canopy; para quien prefiere calma, un paseo suave y un buen baño caliente.

Puentes colgantes en la selva de Arenal

Días 5–6: Monteverde y el bosque nuboso

Desde Arenal se llega a Monteverde por una ruta preciosa (a menudo con el clásico trayecto en bote por el lago, que además ahorra tiempo). Aquí el paisaje cambia por completo: un bosque nuboso envuelto en neblina, hogar del quetzal y de una biodiversidad asombrosa. Caminar por sus senderos y puentes, cruzar el dosel en un canopy o hacer una caminata nocturna para descubrir la vida que despierta al anochecer son experiencias que no se olvidan. Es la parte más fresca y verde del viaje.

Puente entre el bosque nuboso de Monteverde

Días 7–9: Pacífico y Manuel Antonio

Tras la montaña, toca el mar. Manuel Antonio combina uno de los parques nacionales más queridos del país —donde es fácil ver monos y perezosos— con playas de arena blanca y aguas cálidas. Tres noches dan margen para alternar una mañana de parque con tardes de playa, un tour en catamarán o simplemente descanso. Es el cierre perfecto y relajado del viaje, cuando el ritmo baja y solo queda disfrutar.

Costa e islas de Manuel Antonio en el Pacífico

Día 10: regreso

El último día se regresa hacia San José para el vuelo de salida. Si el horario lo permite, se puede hacer una parada por el camino, quizá en un cafetal o para comprar algún recuerdo. Conviene dejar margen de tiempo para el traslado, ya que los trayectos por carretera llevan su tiempo y es mejor llegar al aeropuerto sin prisas.

Playa del Pacífico costarricense, ideal para cerrar el viaje

Variantes según sus gustos

Este itinerario clásico se puede modelar de muchas formas. Si le atrae la fauna marina, se puede sustituir o añadir el Pacífico Sur (Uvita) para ver ballenas en temporada. Si busca playa de ensueño y sol más fiable, Guanacaste, en el Pacífico Norte, es una gran alternativa. Y si dispone de más días, el Caribe aporta una cara completamente distinta del país. Vea nuestras guías de ballenas y del Caribe.

Consejos para que fluya

Un itinerario de diez días funciona mejor si no se sobrecarga: es preferible quedarse dos o tres noches por base que cambiar de hotel constantemente. La logística importa, y por eso muchos viajeros combinan traslados privados y algún vuelo interno. Si quiere afinar la duración, le ayudará nuestra guía sobre cuántos días necesita, y para elegir fechas, la de la mejor época para visitar Costa Rica. En cuanto al equipaje, ropa ligera, una capa de abrigo para Monteverde, impermeable, calzado cómodo y protección solar cubren casi todo.

¿Diez días es suficiente?

Para una primera visita, es un plazo ideal: verá volcán, bosque nuboso y playa sin agobios. Si dispone de más tiempo, se pueden añadir el Pacífico Sur para ver ballenas o el Caribe para otra cara del país. Y si tiene menos, ajustamos la ruta para que siga mereciendo la pena, priorizando lo que más le ilusione.

Hagámoslo suyo. Solicite su itinerario personalizado sin compromiso y adaptamos esta ruta a sus fechas, su ritmo y lo que más le ilusiona ver.

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Mejor Época para Visitar Costa Rica: Guía Mes a Mes

No existe una única “mejor época” para visitar Costa Rica: existe la mejor época para lo que usted busca. El país está cerca del ecuador, así que la temperatura es cálida todo el año y lo que cambia es la lluvia. Entender las dos grandes estaciones —y sus matices por región— le ayudará a elegir las fechas que mejor encajan con su viaje. Aquí se lo explicamos con claridad.

Cielos despejados sobre el volcán Arenal en temporada seca

Temporada seca (diciembre a abril)

Es la temporada alta clásica: más días soleados, cielos despejados y las mejores condiciones para la playa y las actividades al aire libre, sobre todo en el Pacífico. A cambio, es la época de mayor demanda y precios, y conviene reservar con antelación. Los meses de diciembre a abril son ideales si su prioridad es el sol y quiere minimizar el riesgo de lluvia.

Temporada verde (mayo a noviembre)

Mal llamada “temporada de lluvias”, suele consistir en mañanas soleadas y lluvias por la tarde, no en días enteros de agua. A cambio ofrece un paisaje exuberante y verdísimo, ríos y cataratas en su esplendor, más fauna activa, menos gente y mejores precios. Para muchos viajeros, es un secreto a voces: la naturaleza está en su punto álgido. Septiembre y octubre son los meses más lluviosos en el Pacífico.

El Caribe va a su aire

Un detalle clave que muchos desconocen: el Caribe tiene un patrón climático distinto al del Pacífico. Curiosamente, algunos de sus mejores meses —con más sol— son septiembre y octubre, justo cuando el Pacífico está más lluvioso. Esto convierte al Caribe en un comodín perfecto para esos meses. Lo vemos en nuestra guía del Caribe.

Según lo que quiera ver

La mejor época también depende de sus intereses. Para ver ballenas jorobadas, hay temporadas concretas, con una gran ventana entre finales de julio y octubre. El desove de tortugas en el Caribe y el Pacífico tiene sus propios meses. Y para la observación de aves, la temporada verde es magnífica. Si viaja por un motivo concreto, ajustamos las fechas a ese objetivo.

La temporada verde es excelente para la observación de aves

Los meses “hombro”: lo mejor de ambos mundos

Si busca equilibrio, los meses de transición —finales de abril y mayo, o noviembre— suelen ofrecer buen clima, paisajes verdes, menos gente y precios más suaves que en plena temporada alta. Son una opción excelente para quien tiene flexibilidad y quiere evitar tanto las multitudes como las tarifas más altas.

Playas del Pacífico, disfrutables buena parte del año

Entonces, ¿cuándo ir?

Si su prioridad es el sol garantizado y la playa, apunte a la temporada seca. Si prefiere naturaleza exuberante, menos gente y mejor precio, la temporada verde es una gran elección. Y si le interesa un fenómeno concreto —ballenas, tortugas, aves—, planifiquemos en torno a él. No hay una respuesta única; hay la respuesta correcta para su viaje. También le ayudará saber cuántos días necesita.

¿Cuándo quiere viajar? Cuéntenos sus fechas o sus prioridades y le decimos qué esperar y cómo aprovecharlas.

¿Cuántos Días Necesita en Costa Rica?

Es una de las primeras decisiones al planear el viaje, y también una de las más importantes: ¿cuántos días necesita en Costa Rica? La respuesta honesta es que depende de lo que quiera ver y del ritmo que le guste, pero hay algunas referencias que ayudan mucho a decidir. En esta guía le damos una orientación clara según el tipo de viaje, para que ni se quede corto ni intente abarcar demasiado.

Costa e islas del Pacífico costarricense

La clave: las distancias engañan

Costa Rica parece pequeña en el mapa, pero se recorre despacio. Las carreteras de montaña, las curvas y algún tramo sin asfaltar hacen que los trayectos lleven más tiempo del esperado. Por eso, más que pensar en cuántos lugares visitar, conviene pensar en cuántas bases establecer y cuántas noches pasar en cada una. Cambiar de hotel cada día cansa y resta tiempo de disfrute.

De 5 a 7 días: una primera toma de contacto

Con menos de una semana, lo mejor es centrarse en dos zonas para no pasar el viaje en la carretera. Una combinación clásica y muy satisfactoria es Arenal (volcán y aventura) más una playa del Pacífico, o Arenal más Monteverde. Se conoce lo esencial del país —naturaleza, volcán y algo de descanso— con un ritmo razonable.

La fauna, protagonista incluso en un viaje corto

De 8 a 10 días: el equilibrio ideal

Es, para muchos, el plazo perfecto en una primera visita. Diez días permiten combinar tres zonas sin agobios —por ejemplo, volcán, bosque nuboso y playa— dejando tiempo para disfrutar de verdad cada lugar. Es el marco de nuestro itinerario de 10 días, una de las rutas más recomendables para descubrir el país.

De 12 a 14 días: sin dejarse casi nada

Con dos semanas se abre el abanico. Se puede sumar una cuarta zona —el Pacífico Sur para ver ballenas, el Caribe para otra cara del país, o Guanacaste para más playa— sin renunciar a lo esencial. Es el plazo ideal para quien quiere profundizar, mezclar aventura y descanso, y viajar con más calma.

Con más días, cabe una playa extra en el itinerario

Más de dos semanas: a fondo

Si dispone de tres semanas o más, Costa Rica da para mucho: rincones remotos como el Parque Nacional Corcovado o la península de Nicoya, más días de playa, y un ritmo verdaderamente pausado. Es el viaje soñado para los amantes de la naturaleza que no quieren mirar el reloj.

Nuestro consejo

Sea cual sea su plazo, la clave es no sobrecargar el itinerario: es mejor ver menos y disfrutarlo bien que correr de un sitio a otro. Cuéntenos de cuántos días dispone y qué le ilusiona, y le proponemos la mejor forma de aprovecharlos. También le ayudará saber qué define el presupuesto y cuál es la mejor época para viajar.

¿Cuántos días tiene? Díganoslo y le diseñamos la ruta que mejor los aproveche.


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